martes, 30 de agosto de 2016

Propósito

En este momento, usted pensó arreglar todo por car­ta y aguardar el próximo viaje mensual para verse con Cécile, en la reunión general de fin de año de los directo­res de las sucursales extranjeras de la casa Scabelli, y sólo el miércoles se precipitaron las cosas, sin duda por­que era trece de noviembre y por consiguiente su aniver­sario, el cuadragésimo quinto, porque Henriette, que daba siempre importancia a esas irrisorias ceremonias familia­res, le había concedido ese año una importancia particu­lar, a causa de sus sospechas aún más justificadas de lo que ella misma cree, esperando retenerlo, envolverlo en esa red de pequeños ritos, no por amor, hace ya mucho tiempo que todo eso había terminado entre ustedes dos (y si hubo alguna vez una pasión juvenil, no tenía nada que ver con ese sentimiento de liberación y encanta­miento que le procuraba Cécile), sino por el temor cada día mayor (ah, cómo envejecía) de que se alterara en algo el orden al que estaba habituada, no por celos verdadera­mente, sino por la obsesión de que una imprudencia de parte de usted o una rencilla violenta disminuyeran su tren de vida o el de los niños, cuando en realidad no ten­dría nada que temer a ese respecto, porque jamás había confiado en usted, o por lo menos desde hacía mucho tiempo, cosa que fue sin duda la causa de esa separa­ción que no hacía más que aumentar con el curso de los años, y que sus éxitos en los negocios, ese triunfo indis­cutible al cual tenía ella que agradecer su hermoso de­partamento que tanto le gustaba, no la habían convenci­do jamás, y aún antes de que tuviera verdaderos motivos de queja, usted sentía cada vez más cómo ella le hacía reproches mudos, lo vigilaba.
Cuando el miércoles entró usted en el comedor para almorzar (a través de la ventana brillaba el admirable follaje del friso del Panteón iluminado por un rayo del sol blanco de noviembre que se apagó rápidamente), cuando vio usted a sus cuatro hijos de pie detrás de sus sillas, tie­sos, burlones, cuando distinguió sobre su rostro, sobre sus labios en sombra, esa sonrisa triunfante, usted tuvo la impresión de que todos se habían puesto de acuerdo para tenderle una trampa, que esos regalos sobre su pla­to eran un cebo, que esa comida había sido cuidadosa­mente elegida para seducirlo (cómo no iba a conocer sus gustos después de casi veinte años de vida en común), todo bien combinado para demostrarle que de ahora en adelante usted era un hombre de edad, ordenado, doma­do, cuando hacía tan poco tiempo que se le había abierto esa vida tan distinta, esa vida que sólo podía vivir todavía algunos días en Roma, esa vida de la cual ésta, la del de­partamento de París, no era más que la sombra, por eso, aferrándose a la prudencia, a pesar de la irritación que sentía, usted se dedicó a seguir el juego, logró mostrarse casi alegre, felicitándolos por la elección, soplando a con­ciencia las cuarenta y cinco velitas, pero completamente decidido a terminar lo antes posible con esa impostura que se había hecho permanente, ese equívoco tan bien instalado. ¡Ya era hora!
Ahora Cécile iba a venir a París y ustedes vivirían juntos. No habría divorcio, nada de escándalos, de eso estaba bien seguro; todo sucedería muy tranquilamente, la pobre Henriette se callaría, usted iría a ver a los niños una vez por semana más o menos; y estaba seguro tam­bién no sólo del asentimiento de Cécile, sino de su triun­fante alegría, ella, que tantas bromas le había gastado so­bre su hipocresía burguesa.

(La modificación.- Michel Butor.- Barcelona : Seix Barral, 1969.- Traducción, Compañía General Fabril Editora.- Cubierta de Núria Pompeia)
Michel Butor murió el pasado miércoles 24 de agosto, en Contamine-sur-Arve, Alta Saboya, a los 89 años de edad; en este enlace, el INA (Institut National de l'audiovisual), ofrece una entrevista con Butor, grabada en 1957, a propósito de esta novela.
Núria Pompeia, autora de la cubierta de esta edición, murió en Barcelona cuatro meses después, el 25 de diciembre pasado, a los 85 años de edad. En este enlace y en este otro, personas que la conocieron reseñan su personalidad y su trabajo.





lunes, 15 de agosto de 2016

Memoria histórica






(Placa conmemorativa colocada en la Escuela Maternal de la Place des Vosges, de Paris. 20 de mayo de 2016)

jueves, 11 de agosto de 2016

Implicación total



(Anuncios publicados en la sección de Servicios del diario El País, el día 24 de julio de 2016. Madrid)