Una oficina. LAMB, joven, impaciente, alegre, entusiasta,
recorre la habitación a grandes zancadas, nerviosamente; está solo. Se abre la
puerta. Entra Miss PIFFS. Es la
esencia de la eficacia.
PIFFS.—Ah, buenos días.
LAMB.—Oh. buenos días, señorita.
PIFFS.—¿Es usted el señor
Lamb?
LAMB.—Eso es.
PIFFS (estudiando una hoja de papel).—Sí. Usted solicita esa vacante,
¿verdad?
LAMB.—La verdad es que sí.
PIFFS.—¿Es usted físico?
LAMB.—Sí, sí, claro. Es mi
vida entera.
PIFFS (lánguidamente).—Bien. Nuestro sistema consiste en que, antes de
discutir las aptitudes del solicitante, nos gusta someterle a un pequeño test
para determinar su adaptabilidad psicológica. ¿No tiene inconveniente?
LAMB.—Oh, por Dios, no.
PIFFS.—Estupendo. (Miss PIFFS ha sacado varios objetos de un cajón y va hacia LAMB. Coloca una silla para él)
PIFFS.—Siéntese, por favor. (LAMB se sienta.) ¿Puedo instalar esto en las palmas de sus manos?
LAMB (afable).—¿Qué son?
PIFFS.—Electrodos.
LAMB.— Oh, sí, naturalmente.
Curiosas cosillas. ( PIFFS lo coloca en las palmas de las manos de LAMB.)
PIFFS.—Ahora los auriculares.
(Le engancha los auriculares en la
cabeza.)
LAMB.—Caramba, qué divertido.
PIFFS.—Ahora lo conecto.
(Lo conecta en la
pared.)
LAMB.— (un poquito nervioso).—¿Conectar? Ah, sí, claro. Sí,
tiene que conectarlo, ¿verdad? (Miss PIFFS, medio sentada en un taburete alto, mira a LAMB.) Es para determinar mi... mi adaptabilidad, ¿a que sí?
PIFFS.—Indudablemente: Ahora
relájese. Relájese. No piense en nada.
LAMB.—No.
PIFFS.—-Relájese completamente. Rela-a-je-se. ¿Está totalmente relajado? (LAMB
asiente. Miss PIFFS aprieta un botón
al lado de su taburete. Se oye un agudo zumbido emitido en un tono
muy alto. LAMB siente una sacudida, se queda rígido. Sus manos van a los auriculares.
Es arrojado de la silla. Intenta gatear bajo la silla. Miss PIFFS observa, impasible. El ruido cesa. LAMB
se asoma bajo la silla, sale gateando, se
queda quieto, se crispa, suelta una breve risita y se derrumba en la silla.)
PIFFS.—¿Se considera usted una
persona excitable?
LAMB.—No— no en exceso, no.
Claro que, yo—
PIFFS.—¿Se considera usted
una persona taciturna?
LAMB.—¿Taciturna? No, no me
considero taciturno— bueno, a veces, ocasionalmente
PIFFS.—¿Sufre ataques de
depresión?
LAMB.—Bueno, yo no los llamaría
propiamente de depresión—
PIFSS.—-¿A menudo hace cosas
de las que se arrepiente a la mañana siguiente?
LAMB.- ¿Arrepentirme? ¿Cosas
de las que me arrepiento? Bueno, depende de lo que usted entienda por a menudo,
la verdad es que— Quiero decir que cuando habla de a menudo—
PIFFS.—¿Se siente
a menudo confundido por causa de mujeres?
LAMB.—¿Mujeres?
PIFFS.—Hombres.
LAMB.—¿Hombres? Iba
precisamente a contestar la pregunta sobre mujeres—
PIFFS.—¿Se siente a menudo
confundido?
LAMB.—¿Confundido?
PIFFS.—Por mujeres.
LAMB.—¿Mujeres?
PIFFS.—Hombres.
LAMB.—Oh, un momento, yo...
Oiga, ¿quiere respuestas fragmentadas o prefiere una respuesta de conjunto?
PIFFS.—¿Después del trabajo
diario se siente alguna vez cansado? ¿Nervioso? ¿Irritado? ¿Irritable? ¿Sin
saber qué hacer? ¿Malhumorado? ¿Frustrado? ¿Pesimista? ¿Incapaz de
concentrarse? ¿Incapaz de dormir? ¿Incapaz de comer? ¿Incapaz de permanecer
sentado? ¿Incapaz de permanecer de pie? ¿Libidinoso? ¿Indolente? ¿En celo?
¿Cachondo? ¿Lleno de deseo? ¿Lleno de energía? ¿Lleno de pavor? ¿Agotado? ¿de energía, de pavor? ¿de deseo?
(Pausa)
LAMB (pensando).—Bueno, la verdad es que es difícil decir...
PÍFFS.—¿Tiene usted don de
gentes?
LAMB.—Bueno, ha
aludido a una cuestión
de gran interés
PIFFS.—¿Padece de eczema,
languidez, se le cae el pelo?
LAMB.—Er...
PIFFS.—¿Es usted virgen?
LAMB.—¿Cómo dice?
PIFFS.—¿Es usted virgen?
LAMB.—Sí, yo sí, en efecto.
No voy a ocultarlo.
PÍFFS.—¿Ha sido siempre
virgen?
LAMB.—Oh sí, siempre.
Siempre.
PIFFS.—¿Desde el principio?
LAMB.—¿Principio? Oh sí,
desde el principio.
PIFFS.—¿Le asustan las
mujeres?
(Aprieta
un botón al otro lado de su taburete. El escenario se inunda de luz roja, que
se enciende y se apaga al ritmo de sus preguntas.)
PIFFS (incorporándose).—¿Sus vestidos? ¿Sus zapatos? ¿Sus voces? ¿Su
risa? ¿Sus miradas? ¿Su forma de andar? ¿Su forma de sentarse? ¿Su forma de
sonreír? ¿Su forma de hablar? ¿Sus bocas? ¿Sus manos? ¿Sus pies? ¿Sus
espinillas? ¿Sus muslos? ¿Sus rodillas? ¿Sus ojos? Sus (Redoble de tambor,) Sus (Redoble
de tambor.) Sus (Golpe de platillos.)
Sus (Acorde de trombón.) Sus (Nota de contrabajo)
LAMB (con voz aguda).—Bueno, eso depende de lo que usted quiera
realmente decir.
(La luz continúa encendiéndose y apagándose, Miss PIFFS aprieta el
otro botón y vuelve a oírse el estridente zumbido. Las manos de LAMB se agarran a los auriculares. Es despedido
de la silla, cae, rueda, se arrastra, se tambalea y se derrumba.)
(Silencio.) (LAMB yace boca arriba. Miss PIFFS
le
mira, se acerca y se inclina sobre él)
PIFFS.—Muchas gracias, señor
Lamb. Ya le avisaremos.
(La habitación; Un ligero
malestar; Una noche de juerga; Los enanos; Solicitante; Paisaje; Silencio;
Noche.- Harold Pinter.- Madrid :
Edicusa, 1976.- Traducción de Álvaro del Amo)