No tenía más que tres dirhams en el bolsillo cuando salí
del bar Le Monocle. Eran las tres de la madrugada. Decidí tomarme con esos tres
dirhams un café con leche en El Pilo. Jilali Gharbaoui53 estaba
sentado en la terraza. Le conocí a mediados de los años sesenta. Desembarca en
Tánger de vez en cuando, con sus pinturas hechas sobre cartón bajo el brazo.
Cuando se queda sin dinero, me deja un lienzo para venderlo por ciento
cincuenta o doscientos dirhams, y así cubrir sus gastos de diario.
Gharbaoui me llamó:
-¡Eh!, ¡Chukri, ven aquí!
Cuando me senté a su lado, me dijo con tono
serio:
-¿Sabes lo que me acaba de pasar?
-¿Qué?
-Me creas o no, vengo de estar en Moulay
Driss Zerhoun. He cogido mis dos maletas y me he marchado en dirección a Fez.
De repente, he visto a dos espectros siguiéndome, les he largado las dos
maletas y he echado a correr, y no sé cómo me encuentro aquí sentado.
Me miró fijamente y añadió:
-Toda mi fortuna estaba en las dos maletas:
mis lienzos, mis documentos, mi ropa y mi dinero.
-¡Vaya, es una pena!
-¿Tienes dinero?
-Nada, una miseria.
-¡Dame lo que tengas, por favor!
Le di los tres dirhams sin pensármelo, antes
de convertirme en el tercer espectro de su historia. Después, entré en la
cafetería y tomé un café con leche y pan tostado con mantequilla. Lo dejé a
deber.
Al día siguiente por la noche, vi a Gharbaoui
cenando en el restaurante Zagora. Iba muy bien arreglado, me invitó a cenar.
¿Era realmente Gharbaoui? ¿No es el mismo que vi ayer en la terraza del café El
Pilo? Esa fue la última vez que lo vi. Un año más tarde, me enteré de que había
vendido todos sus lienzos, incluso el material de trabajo, a un rico admirador
suyo. Abandonó definitivamente Marruecos para morir durante una gélida noche de
abril de 1971 en Paris, sobre un banco de Champs-de-Mars. Todo es surrealista y
posible en Tánger.
53 Nació en Jorf El Maleh Sidi Kacem en 1930
y murió en Paris en 1971. Pintor marroquí cuya obra está marcada por el deseo
de hacer visible la luz a través del color (N. d. T.)
(Paul Bowles, el
recluso de Tánger.- Mohamed Chukri.- Barcelona: Cabaret Voltaire, 2012.- Traducción de Rajae
Boumediane el Metni)

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