jueves, 20 de octubre de 2011

Gadafi

   Si nosotros estuviésemos seguros de que todos (los hadit) han sido realmente pronunciados por el Profeta, los aceptaríamos de la misma manera que aceptamos el Corán. Pero el problema es que nosotros no sabemos con exactitud qué es lo que ha dicho y qué lo que no ha dicho. Tanto más cuanto que el Islam, después de la desaparición del Profeta, ha conocido diversas escuelas jurídicas. Los ritos que practicáis en la actualidad no existían en su tiempo [...] Se trata, en cierto modo, de movimientos políticos que nacieron en la comunidad islámica [...].
   Nosotros rechazamos que las mujeres sean utilizadas como en los países capitalistas que las consideran como mercancías, valores económicos u objetos de distracción. [...] Hay que cerrar la puerta de la diversión y del harén, poner fin a la esclavitud y al desprecio de la humanidad por las mujeres. [...] Es necesario que las mujeres lleven armas y tengan un estatuto social que les permita no ser más dominadas, maltratadas y humilladas. Ellas no serán libres y respetadas y no ejercerán sus derechos más que cuando sean fuertes y posean todas las armas, tanto las armas de fuego como las armas de la ciencia, de la conciencia, de la cultura y de la revolución.
(Gaddafi, Yo soy un opositor a escala mundial, entrevistas con H. Berrada, M. Kravetz, M. Whiteaker, Ed. Favre, 1984. Fragmento incluído en El Islam, de Paul Balta.- Salvat - Le Monde: Barcelona. 1996. Traducción de Sebastià Puigserver)
[Vea también http://ca.altermedia.info/litterature-reflexions/kadhafi-tierceriste-arabe-et-opposant-a-lechelon-mondial_2833.html ]

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